Vientos de Guerra en Suramérica

¿Estarán preparando Washington y Colombia una escalada de mayor intensidad en contra de Venezuela?



La historia nos enseña que antes de comenzar un “conflicto” previamente inexistente o agudizar uno ya iniciado, siempre hubo una operación “False Flag” (bandera falsa), esto es, adjudicarle a un “oponente” acciones que nunca cometió, a fin de justificar una agresión contra este. El inicio de la invasión a Polonia por los nazis en 1939, el incidente del golfo de Tonkin en 1964, los “atentados” contra la embajada de Israel y la AMIA en Buenos Aires, los 11-S, 11-M y 7-J son sobradas pruebas de cómo funciona el imperio cuando quiere atacar.

Para lograr su objetivo táctico, Washington y su empleado colombiano hace rato están montando una campaña de mentiras mediáticas a nivel mundial contra Venezuela, que abarcan desde la falta de libertad de prensa y de respeto a la propiedad privada, hasta el apoyo a “grupos terroristas” como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la “subversión de gobiernos democráticamente electos”, el insuficiente combate al “terrorismo y narcotráfico” y la “alianza militar estratégica” con Rusia y nuclear con Irán.

Últimamente, el 12 de julio, el Presidente Chávez ordenó el retiró de todos los altos funcionarios destacados en la embajada de Venezuela en Colombia luego de las declaraciones del Presidente Alvaro Uribe sobre la supuesta venta de armas, por parte de Venezuela, a los guerrilleros de las FARC.

El primer paso

Un “informe” de Estados Unidos señala presuntos lazos del gobierno venezolano con el narcotráfico. La Oficina de Responsabilidad del Gobierno advierte que Venezuela se está convirtiendo en uno de los grandes centros del tráfico de cocaína en el hemisferio. Advierten que hay cooperación de Chávez con las FARC para traficar drogas.

El informe seguramente incrementará las tensiones entre Venezuela y EE.UU. en un momento delicado en las complicadas relaciones entre ambos países, de acuerdo a lo que publica el diario The Wall Street Journal en su sitio en Internet.

El mayor problema, según el supuesto informe, es la corrupción de funcionarios venezolanos en todos los niveles. La corrupción dentro de la Guardia Nacional de Venezuela “representa la amenaza más significativa”, dice el documento, debido a que la “Guardia responde directamente al presidente Chávez y controla los aeropuertos, las fronteras y los puertos”. En algunos casos, dice el informe, las drogas capturadas por la Guardia Nacional y la policía investigativa de Venezuela, las cuales a menudo están involucradas en el tráfico de drogas, no son destruidas sino que son apropiadas por los oficiales o devueltas a los narcotraficantes.

¿Estará preparando Washington y Colombia una escalada de mayor intensidad contra de Venezuela? Es decir, una operación que involucre incluso tropas colombianas o paramilitares disfrazados de venezolanos, simulado un ataque a Colombia, o alguna otra variante, para justificar así una intervención sobre la República Bolivariana?

La declaración del vocero del Departamento de Estado, P.J. Crowley, de que la lección del golpe militar para Manuel Zelaya es que debe alejarse del “liderazgo actual en Venezuela” y que “los países de la región” deben seguir un gobierno modelo y un “líder modelo” que no sea Chávez; la revelación del fiscal militar del ejército hondureño, Coronel Herberth Bayardo Inestroza, de que la decisión del golpe se tomó por la integración de Honduras al eje bolivariano, y el abierto apoyo de Washington a los golpistas, con ayuda de la Unión Europea, manifiestan la decidida voluntad del establishment estadounidense, de reestablecer las reglas del garrote para la dominación en su patio trasero.

El Imperio quiere acabar con el interregno bolivariano durante el 2009-12, “enterrando” la presidencia de Hugo Chávez.

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