Tener o no tener

El discurso del presidente Vázquez, del pasado 1ero. de marzo, dirigido a organismos internacionales de financiación y a la “sufrida nación uruguaya”, nos dejó el relato de que su primer año de gobierno (2015), tercero de su fuerza política, transitó por situaciones difíciles en lo nacional y en un contexto regional e internacional desfavorable a los principales rubros de exportación del país.



Esto lo sabíamos, y sentíamos, la mayor parte de los uruguayos que habitamos el territorio. Lo novedoso fue, que pese a estas circunstancias desfavorables el Uruguay sigue siendo un “país de maravillas” con respecto a “medidas y calificaciones” emanadas de organismos internacionales tan “prestigiosos y de credibilidad acreditada” como la Cepal y el FMI, sobre todo para un gobierno que aún se autocalifica como de “izquierda”.

Conservar estas “medidas y calificaciones” es medular para Uruguay, nos siguió diciendo el presidente, porque son las que sostienen el “grado inversor” que hace a la calidad y el estilo de vida (¿americano?) que hoy día distingue a los uruguayos dentro de otros pueblos sudamericanos.

No tardó el “zar de las finanzas y la economía”, Danilo Astori, en respaldar el balance exitoso del presidente, seguir marcando la “seguridad del rumbo”, con las necesarias advertencias de que el gobierno manteniendo el “grado inversor” y “abiertas las líneas de crédito internacional”, mantenía y aseguraba el empleo y la comida en la mesa de los trabajadores… este tipo de menciones viene siendo reiterativo de parte de los gobernantes del “progresismo latinoamericano”.

Como señala la politóloga argentina, Camila Arbuet Osuna… “con el Kirchnerismo mucha gente que había tocado fondo, pasó de no comer, a comer (gente que ni se enteró que había cambiado el gobierno), de estar desocupada a estar ocupada (en muy diversas condiciones, subocupación, trabajo ‘en negro’ inclusive dentro del estado) y esto no es una pequeña diferencia. Pero que comer y trabajar, subsistir sea un programa político y haya que darle las gracias al (Estado) gobierno por mantener ‘viva a la población’ que gobierna (sustento de su gobernabilidad) es en el mejor de los casos un producto del cinismo”.

Estas agudas observaciones de la politóloga argentina nos llevan al símil de Bretch… “cuando la hipocresía comienza a ser de muy mala calidad, es hora de comenzar a decir la verdad”.

Sí, es hipocresía y cinismo decirle a la gente que han llegado al poder político para darle trabajo y comida, y esto que es el deber político más elemental, luego demandarlo como “un gran logro de su gestión de gobierno”. Mujica… “quiero ponerle un plato más de guiso a mis negritos en la mesa…”, Lula… “hoy la derecha me cobra haberle hecho más digna la vida a los trabajadores…”.

Ricardo Antúnez (Brasil)… “un gobierno del PT que en su ‘cuarto mandato’, aún no tomó ninguna medida de izquierda, ninguna, que vaya en contra de los intereses dominantes, es un chiste”. “No hubo tasación en las grandes fortunas, tributaria progresiva, algo elemental en el sentido de que tribute más el que más tiene y exonerar a la clase trabajadora; ningún cambio de la estructura agraria, por el contrario el PT fue espectacular para el agronegocio, la burguesía agraria, devastadora, fue enteramente beneficiada por los gobiernos del PT”. “El mito, que algunos llamaron apologéticamente de ‘neo-desarrollismo’, cayó. Osciló entre el neoliberalismo y el socialiberalismo, con cara social-liberal y concentración de renta del capital. Era una redistribución por dentro de los asalariados. Los capitales engordaron y crecieron en Brasil en la era Lula.”

Detrás de las razones tan elementales que se esgrimen, de cifras y estadísticas que reducen la pobreza y la indigencia, de la fraseología de que “vamos llenos de certezas”… “por un rumbo cierto”, la negación permanente que se reproduce un “modelo económico” impuesto por el capitalismo internacional en diversas versiones; esconden o pretenden hacerlo, bajo un disfraz de izquierda o progresista, la negación sostenida a implementar y ejecutar un programa desde el gobierno y sus instituciones, dirigido a “profundas transformaciones” de viejas estructuras que en el Uruguay, seguirán cíclicamente generando los mismos males a los sectores populares.

A once años de iniciado un proceso con las presidencias de Vázquez y Mujica, hoy nuevamente Vázquez, veamos donde estamos parados según el economista Rodrigo Alonso:

En un alto nivel de abstracción, observando las tendencias generales y poniendo el foco en lo que son las determinaciones fundamentales del capitalismo uruguayo, tenemos que cuando baja la renta que recibimos del mercado mundial (baja el precio de los commodities) y baja además el flujo de capitales externos que nos buscan para valorizarse, el conjunto de nuestra economía se resiente. En ese punto de inflexión, en que estamos entrando actualmente, para dar continuidad al crecimiento hay que echar mano al endeudamiento externo (hoy podemos decir que probablemente estemos ante las puertas de un nuevo ciclo de endeudamiento externo), y cuando esto ya no es posible (para endeudarse hay que tener al menos la ficción de que se podrá pagar en el futuro), lo que le queda a nuestro capitalismo para continuar con su reproducción, ahora a una escala menor porque quiebran empresas y aumentan los obreros sobrantes, es avanzar sobre el precio de la fuerza de trabajo, es decir, la baja del salario real y del salario indirecto (gasto público social). Los famosos ajustes son la expresión de este último movimiento.

El eterno cuento del crecimiento

Sí, parece eterno… distintos gobiernos, de diversos signos, incluido el actual de izquierda “progresista”, nos han dicho que para que ocurra una distribución de la riqueza, primero debe aumentar la misma, crecer la torta, darse “el derrame”, el Uruguay ha multiplicado su PBI por siete, su Presupuesto Nacional de Gastos e Inversiones por cinco… en fin, crecimiento ha habido y sectores que se han beneficiado del mismo también… pero mientras la Canasta Familiar de una familia tipo se ubica en más de dos mil dólares… 800 mil trabajadores ganan menos de 500 dólares y 250 mil jubilados menos de 312 dólares (parece ser que a 1.050.000 trabajadores) del hoy y del ayer no le llegaron los beneficios del crecimiento… y ya no les llegará porque la actual etapa se define como de decrecimiento. En materia impositiva las cargas han estado siempre sobre las espaldas del pueblo trabajador, IVA que se paga en todo lo que se compra, impuesto a sueldos y jubilaciones, también a los ingresos de profesionales de distintas áreas, los empresarios hacen de agentes retentores del IVA y deducen el propio, el impuesto a la renta de los mismos se ha reducido a una tercera parte y el de empresas extranjeras que operan en Uruguay están exentas del mismo –como de otros impuestos– en las abundantes Zonas Francas las empresas gozan del “libre albedrío”, Astori llegó a decir “sería bueno, que todo el Uruguay fuese una Zona Franca…”, Mujica el inefable también ha dicho… “éramos unos nabos, no sabíamos que la gallina de los huevos de oro, era el capitalismo”… y bueno, quienes hemos apuntalado con lucha y militancia al Frente Amplio camino del gobierno en Uruguay, pienso que no nos podemos sentir ni engañados ni defraudados.

De Vázquez y su entorno y de Mujica y su entorno, no podíamos esperar más de lo que se está dando, está culminando un proceso que se inició hace tiempo, que es el del vaciamiento político–ideológico y organizativo de la fuerza política, confiábamos en que fuerzas sociales organizadas y movimientos y partidos de firme raigambre político ideológica de izquierda socialista, pudiesen detener este proceso de involución programática y direccionar el rumbo hacia las transformaciones que los sectores populares requieren, pero esto no fue así. No sé si se está en un tiempo histórico donde se pueda rectificar algo, solo sé que seria necesario. No sé si hay barbas en remojo, sé que el incendio está a la vista. Salvo pujas entre sectores internos del FA dirigidas a la conservación u obtención de viejas o nuevas zonas de poder, no se avizora en la interna preocupación por temáticas más de fondo. Es difícil ver en las mismos, los bloques que se conforman para elegir la presidencia y sus diversos candidatos, también para el Plenario Nacional, planteos que puedan clarificar rumbos. El statu quo parece ser el “santo y seña” del FA de estos tiempos.

La clase trabajadora uruguaya organizada dentro de su central el PIT–CNT, ha tenido durante los años de gobierno del Frente Amplio una suerte de confluencia tácita en lo que hace a las políticas sociales y económicas de las que se “beneficia”, según la central durante estos años el salario real se ha incrementado en un 40 %. Además de esto existe un vínculo de identidad política entre el FA y los dirigentes de la central, que por más que se niegue tiende a “corporizar” a ambas fuerzas, inclusive la misma central reconoce que decenas de sus ayer cuadros dirigentes hoy registran actividad en el gobierno del FA. Pero las actuales medidas de ajuste que desde el Ministerio de Trabajo, y en los Consejos (tripartitos) de Salarios está llevando adelante el gobierno, han tenido que poner a la central en su contra… los ajustes de la economía vienen de la mano de “aumento de las tarifas de los servicios públicos (rondan todas el 10% y en internet llegan a un ajuste de hasta el 26 %), reducir la masa monetaria circulante, una desindexación salarial con un ajuste muy fuerte… con convenios firmados a tres años con ajustes semestrales que en el año no sobrepasan el 10 % de ajuste, con una inflación que en el momento ya lo supera (10,23 %)… según lo que prevé el economista Antonio Elías… “los salarios se congelan y los precios seguirán subiendo”… “el pato de la fiesta lo seguirán pagando los trabajadores”.

Ya van muchos años que a estas administraciones de gobiernos frenteamplistas “no se les cae una idea propia” que asiente en la nación uruguaya un proceso de desarrollo estable y duradero, con liderazgos mediocres de “entornos de tecnócratas aplaudidores y políticos genuflexos” que no se animan a decirle al autócrata de turno “que va desnudo”, quizás con algo de voluntad política vaya siendo tiempo de desmentir “certezas de rumbos ciertos”, que terminan siendo más que erráticos.

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